dimarts, 29 de novembre de 2011

Mi inseminación (27): Amargadas, envidiosas, alienígenas...

A la mañana siguiente te despiertes con una energía inusual. Te has sacado de encima un gran peso, una gran losa, una espina clavada que no te hacía ser tú misma. Quieres ser tú, y te encuentras muy valiente para hacer lo que siempre has querido. Quieres ser madre, hace tiempo que lo sabes y hace demasiado tiempo que te imaginas cómo sería el momento de ir a una clínica de reproducción humana.
Lo comentas con un par de personas, a pesar de que lo tienes claro, pero quieres reacciones, opiniones, ver la respuesta de la gente; personas escogidas deliberadamente: la que ya no está a tiempo de ser madre y se  arrepiente, y te dice:
- Adelante, no acabes como yo - no sin cierto resentimiento, lo notas en los ojos, en la mirada.
Y la que está a tiempo de hacerlo pero que se cree superior a ti y te dice que ella quiere un método natural (¿que quizás no es natural una inseminación? ¿que quizás cree que se trata de cosas de alienígenas?) y que ella todavía espera un hombre guapo, con dinero (sobre todo, esto que no falte) y que le dé un hijo.
- Yo nunca adoptaría - te suelta la tarambana-. Porque, está claro, un hijo adoptado no trae tu sangre, ni tus genes. (Aquí té la miras, pensando que sería un bien que no trajera sus genes).

¿Dónde queda el educar este hijo, quererle, verle crecer, hacerle feliz, totalmente al margen de la biología? ¿Cómo es que hay gente que es tan sumamente ignorante?). Tú te la quedas mirando y piensas:
- Hago bien. Veo en tus ojos ciertos celos, cierta envidia, cierta falta de valentía de mirar por ti.
Y añades en tu pensamiento:
- Si el hombre guapísimo y perfectísimo que esperas encontrar busca lo mismo que tú, la perfección, lo tienes claro... – de hecho, no recuerdas exactamente si lo pensaste o lo dijiste y te quedaste tan ancha...¿Cómo es que las personas más imperfectas en todos los aspectos son las que más exigencias tienen hacia los otros, y las personas más humildes e inteligentes son mucho menos exigentes y superficiales? Supongo que debe de ser por eso, por su inteligencia. La inteligencia te hace pensar, te hace ir más allá, tener perspectiva de futuro.
Tener un hijo va más allá de pensar en cuando es un bebé monísimo que duerme y come. Tener un hijo es educar a una persona que está en tus manos, hacerle ir por el camino que uno considera el adecuado, darle afecto e intentar hacerlo lo más feliz del mundo, hasta que sea mayor, tome sus decisiones y haga lo mismo que has hecho con él pero con sus propios hijos. Esto es la vida. Quizás es la esencia de la vida.

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada