dimecres, 29 de febrer de 2012

Antropología Jurídica (XI): Estudio comparativo del derecho entre la obra de Malinowski y la de A. González (VI)

Sería necesario ver lo dicho hasta ahora en la obra de Malinowski. El autor relata el caso de Kima'i, un caso de suicidio; los hechos son una lucha en el poblado donde el rival fue herido y la pelea se repitió en el funeral; se había roto la exogamia del clan totémico. La “reacción de grupo” y la “sanción sobrenatural” no fueron los principios activos en el caso. Si el asunto se hubiera llevado de manera oculta, la “opinión pública” hubiera murmurado, pero no habría pedido un castigo severo; pero si se ha producido escándalo, todo el mundo se vuelve contra la pareja culpable y, por el ostracismo[1] y los insultos, uno de ellos o ambos pueden ser inducidos al suicidio[2]. Una sanción sobrenatural no salvaguarda siempre una regla de conducta con un efecto automático; contra la influencia mágica puede haber contramagia. La magia para deshacer las consecuencias del incesto de clan es quizás el ejemplo más definido de elusión metódica de la ley, pero hay otros casos. Esta magia, dirigida a instituciones establecidas y actividades importantes, es un instrumento de delito[3] suministrado por la tradición; trabaja contra el derecho y está directamente en conflicto con él.
En cuanto a la hechicería, en las Trobriand es practicada por un limitado número de especialistas. Ejercen su poder en beneficio propio y profesionalmente cobrando unos honorarios. Al brujo se le tiene un temor reverente y, a primera vista, su posición conduce a abuso y fraude. Confiere gran poder, riqueza e influencia a un hombre y lo utiliza para sus propias finalidades, pero el mismo hecho que tiene mucho que perder y poco que ganar si comete abusos flagrantes lo hace ser moderado por regla general. Cuando tiene que castigarse una verdadera injusticia o un acto completamente fuera de la ley, el brujo sabe muy bien que la opinión pública está con él y, en tales casos, el amenazado puede acobardarse y compensar el mal hecho o llegar a un arreglo equitativo. Ordinariamente, la magia negra actúa como fuerza jurídica, ya que se utiliza para hacer cumplir las reglas de la ley tribal, prevé la violencia y restablece el equilibrio perturbado. La costumbre de descubrir las razones por las cuales se ha matado un hombre mediante brujería ayuda a ilustrar el aspecto jurídico de esta.


[1] Fustel de Coulanges (1984; pp. 234-238) habla del ostracismo. No hacía falta ser sospechoso ni haber cometido un delito; la ciudad tenía derecho a echar alguien de su territorio por el único motivo que había conseguido con sus virtudes demasiada influencia, y podía resultar peligroso si se lo proponía.
A. González (1984; p. 109) dice que entre los paiute (Harney Valley) hoy en día el desenlace más frecuente es el ostracismo y la huida, ya que el gobierno ha prohibido las actuaciones contra los brujos.

[2] Gluckman (1978; p.244) dice que los cheyennes y otras tribus relatan suicidios por estas razones.

[3] Malinowski (1991; pp. 118-119) habla del delito en las Trobriand diciendo que sólo puede definirse vagamente, ya que a veces es una explosión de pasión, otras infringir una prohibición formal, una tentativa contra determinada persona o propiedad…; las prohibiciones más definitivas son elásticas, ya que existen metódicos sistemas de eludirlas.

divendres, 24 de febrer de 2012

Hermano... ¿qué?

He intentado varias ocasiones ver el programa de “Hermano mayor”, en el cual una persona que ha pasado en su juventud por el tema de las drogas y por otros temas ayuda a adolescentes a salir de sus problemas. Lo he intentado, pero nunca he visto el programa entero: o me pone demasiado nerviosa o me duermo.
Para empezar, el nombre del programa no me gusta, porque presupone que siempre es el hermano mayor un ejemplo a seguir o el que te ayude, cuando muchas veces es el hermano del medio, o el pequeño, o ninguno. Tampoco me gusta la estética; se supone que es un programa serio y de vez en cuando adopta estética de video-clip, con el adolescente de turno posando, mirando, andando, moviéndose, con una música de fondo que te pone de los nervios y un aire, en general, de lo más vulgar.
Todos los chicos y chicas que salen, al menos los que yo he visto están cortados por el mismo patrón: frases del tipo “no me sale del c…”, “no me sale de la p…”, “esto me lo meto por el c…”, etc. Levantan la mano a sus padres, les insultan, destrozan cosas, gastan lo que no tienen, no les gusta trabajar… Supongo que son un claro reflejo de los famosos “ni-ni” (ni estudian ni trabajan), a los que yo llamo “ni-ni-ni” (ni estudian, ni trabajan, ni tienen intención de hacerlo), más el añadido de un carácter violento.
Yo, sinceramente, este programa lo encuentro irreal. O sea, un cámara grabando, y los chicos estos con sus petacas de micrófono, ¿y no se cortan? No creo que sea tan fácil arreglar estos problemas, no quiere decir imposible, pero lo que veo aún más improbable es que esto se pueda arreglar de verdad con cámaras de por medio, Ahora bien, si me dicen que esto es un simulacro con actores, entonces me lo creo.
Por otro lado, me han contando, no sé si es verdad, que el hombre que es el “hermano mayor”, tiene un equipo de trabajo que ayuda a estos jóvenes, sin cámaras de por medio, y, a parte, dan charlas y conferencias. Si es así, entonces les felicito.

dilluns, 20 de febrer de 2012

Antropología Jurídica (X): Estudio comparativo del derecho entre la obra de Malinowski y la de A. González (V)

Otro grupo de interés son los evuzok (Camerún): las verdaderas persones evuzok tienen tres componentes: el cuerpo; el espíritu, sombra, doble inmaterial; y “evu”. Opuesto al “hombre verdadero” encontramos el “hombre de Dios”, sin “evu”, “hombre de nada”. Los tipo de “evu” (plural “bivu”) son 3: antisociales; donde predomina el componente social, controlados por la cultura, los de grandes terapeutas y adivinos; y el neutralizado por la terapia ritual de un gran especialista (es el “evu” dormido). Estos tres tipos no son estáticos.
Volviendo a Douglas, la brujería, poder antisocial ligado a poderes sociales, no se puede estudiar sólo vinculada al problema del mal, como propone esta autora. Según González, constituye una cosmología humanista, donde la fuente de poder ni es Dios ni son las cosas, porque el poder está en el hombre. Y, entrelazando los temas básicos, la obtención de alimentos, solidaridad, ejercicio del poder, persistencia del grupo, amenazados por la envidia, esterilidad, homosexualidad, aislamiento, está la omnipotencia del hombre, donde sólo hace sombra la omnipotencia de la cultura.
González cita a Malinowski[1], diciendo que hablaba de “magia negra” para referirse indistintamente a los actos “sociales” y “antisociales” de los hechiceros trobriandeses. En estos “social” y “antisocial” es donde Evans-Pritchard pone el acento y entiende que la venganza mágica del hechicero azande no se puede considerar magia maléfica, porque los azande no enfrentan hechicería y brujería. Oponiéndose a Malinowski, Evans-Pritchard separa la “magia social” de la “magia antisocial”, reservando para la antisocial “sorcery” (hechicería) y aproximándola a “witchcraft”; antes de separar el brujo del hechicero tuvo que aproximarlos, oponiéndolos al mago. En el uso de las teorías sobre la función social de la brujería a través de las acusaciones, la brujería y la hechicería azande no pueden tener la misma; no tienen en común ni la técnica ni la función; cuando se atribuye una enfermedad a la hechicería, no se pregunta al oráculo por el nombre del hechicero, sino que se identifica a través de los síntomas la medicina que la produce y se corre en busca de un antídoto. Porque aunque es cierto que la hechicería, como la brujería, explica algunas enfermedades – las inesperadas y violentas- no hay un mecanismo eficaz para contrarrestar al hechicero, como sucede con los brujos.


[1] González, 1984, pp. 69-72

dimecres, 15 de febrer de 2012

Maestros

Es muy difícil poner el televisor y encontrar algo, lo que sea, que te entretenga. Pero ayer, gratamente, tuve una sorpresa. En un canal catalán hicieron un programa sobre profesores. Pero profesores de verdad, lo que yo considero que son buenos profesores, que tienen iniciativa y se esfuerzan para encontrar vías alternativas a los castigos de toda la vida (expulsión de clase, expulsión del colegio…).
Yo no viví lo que vivieron algunos de nuestros padres de pegar con reglas y otros maltratos. Sí que había algún mal nacido que soltaba algún capón, o insultaba, o daba la clase de gimnasia como si estuviera en el Ejército, pero no eran los que abundaban.
De mi época de EGB no guardo un recuerdo de grandes profesores. Algunos me caían muy bien, y había de más buenos que otros, pero en general no destaco a ninguno porque mi profesor de inglés era el mismo que el de matemáticas, y a la mayoría los recuerdo sentados soltando el rollo y con poca implicación. En el instituto vi a algunos con más ganas, como una profesora de inglés que quedaba con algunos de nosotros incluso en su casa, o al profesor de filosofía, que realmente lo vivía. Eran más cercanos que el resto, se preocupaban por los alumnos dentro y fuera de las aulas, a nivel escolar y a nivel escolar. Este tipo de profesor aún lo encontré más en la Universidad, sobre todo cuando pasé de Historia a Antropología. Profesores cercanos a los alumnos, el tipo de licenciatura, las aulas con pocos alumnos verdaderamente ayudaban. Y también el bar, ¡no teníamos largas conversaciones con los profesores en el bar!
De todas maneras, la realidad actual no tiene mucho que ver con la de hace 20 ó 25 años. La realidad actual es que hay mucha inmigración, y de ahí una gran diversidad de culturas que tienen que convivir todas juntas. Esto tiene una parte positiva, que es la gran riqueza cultural que aporta, pero una negativa: los conflictos. En el programa de ayer sobre maestros, se vio como una profesora ha creado fuera de horas lectivas y con voluntarios un taller de mediadores en conflictos y en él escenifican y tratan cómo abordarlos.  Esta idea me pareció genial, al igual que en lugar de castigar con la expulsión el castigo consistiera en ir a una residencia de ancianos y pasar la tarde con algunos de ellos. Yo vi en sus rostros y en sus ojos cómo al principio estaban a la expectativa, pero luego empezaron a sentirse cómodos entre la gente mayor, incluso a disfrutar de ellos. Cuando salieron hablaron de lo que habían aprendido, entre otras cosas que aprovechen la ESO, ya que tienen esta oportunidad, que hay gente mayor que ni siquiera tuvo la posibilidad de estudiar; y yo los vi sinceros.
La sociedad cambia, y tenemos que adaptarnos. A nuevas realidades, nuevos cambios. Los maestros son un pilar básico en nuestros hijos. Ojalá todos fueran iguales, con las mismas ganas y entusiasmo que los del programa de ayer, y ojalá mi hija tenga la suerte de tenerlos.

dilluns, 13 de febrer de 2012

RIP / DEP WHITNEY HOUSTON

Whatever you want 
Whatever you need 
Anything you want done baby 
I do it naturally 
'Cause I'm every woman (Every woman) 
It's all in me 
It's all in me 
Yeah 

I'm every woman 
It's all in me 
Anything you want done baby 
I do it naturally 

I'm every woman 
It's all in me 
I can read your thoughts right now 
Every woman, whoever made ya say... 
Whoa whoa whoa 
Whoa (oh) whoa (oh) whoa 

I can cast a spell 
See, but you can't tell 
Mix a special groove 
Put fire inside of you 
Anytime you feel danger or fear 
Then instantly 
I will appear 
Yeah oh 

I'm every woman 
It's all in me 
Anything you want done baby 
I do it naturally 
Whoa whoa whoa 
Whoa whoa whoa 

I can set your knees 
like playing unto the seas 
I can make a rhyme of confusion in your mind 
And when it comes down to some little flash of love 
I got it, I got it 
I got it, got it, baby baby 

I'm every woman 
It's all in me 
Anything you want done baby 
I do it naturally 

I'm every woman 
It's all in me 
I can read your thoughts right now 
Every woman, whoever made ya say... 
Whoa whoa whoa 
Whoa whoa whoa 

I ain't braggin' 
'Cause I'm the one 
Just ask me 
Oh, it shall be done 
And don't bother 
to compare 
I've got it 

Whoa whoa whoa 
Whoa whoa whoa 
Whoa whoa whoa 
Ahhhhh 

I'm every woman 
I'm every woman 
I'm every woman 
I'm every woman 

I'm every woman 
I'm every woman 
I'm every woman 
I'm every woman 

I'm every woman (Chaka) 
I'm every woman (Chaka) 
I'm every woman (Ha ha ha) 
I'm every woman (Come on girl)

dijous, 9 de febrer de 2012

"¡Te lo prohíbo!"

El otro día estaba viendo una de estas series catalanas diarias, tipo “culebrón”. En ella, como en casi todas las series, se tratan diversos temas: drogas, traiciones familiares, engaños, mentiras, problemas en el trabajo, diferencias de clase y sociales, divorcios, poder, enfermedades terminales… y la crisis.
En el tema de la crisis actual, un ejemplo lo han puesto los creadores en una pareja de mediana edad (él abogado, ella ama de casa) que hasta ahora vivían muy holgadamente y ahora el bufete de él está pasando por graves problemas económicos. El hombre intenta escondérselo a su mujer, pero llega un momento que se lo tiene que decir, y tienen que empezar a apretarse el cinturón, cosa que le cuesta bastante a la señora. También intentan escondérselo a la hija, hasta que no tienen más remedio que contarle la verdad. Una de sus grandes preocupaciones, para hacerse una idea del tipo de familia, es el “qué dirán”, hasta tal punto que un día deciden ir al restaurante carísimo al cual iban a menudo para no suscitar muchos comentarios.
Ella, la mujer de mediana edad, con pocos estudios e inexistente experiencia laboral decide ponerse a trabajar. La respuesta de él es sobrecogedora:
-          No me hace ninguna gracia. Es más: te lo prohíbo.
En unos capítulos de después, se ve a la mujer que se dedica a coses en casa y le dice que lo hará, porque tiene que ayudar en casa.
Pero a mí este “te lo prohíbo” me dio muy directamente. Empecé a pensar en cuantas personas consideran a otras como posesiones. Ya sabemos que los adjetivos posesivos (mi, tu, su…) los utilizamos, al menos yo, sin una connotación de posesión: cuando hablo de “mi” hija utilizo este posesivo, pero cuando estoy con gente que me conoce y sabe de mi hija hablo, sencillamente, de Olívia. Cuando hablo de “mi” hermana, “mi” madre” lo hago como referencia. Vamos, que en general creo que lo utilizamos sin ánimos de destacar nuestras “posesiones” (no es lo mismo que decir “mi coche”).
No obstante, el hombre que utiliza con su mujer “te lo prohíbo” está hablando con una posesión. Es suya, y tiene que hacer lo que él diga. En la serie, al final hace lo que quiere, pero no le da ninguna importancia a que él se lo haya prohibido.
En la vida real, ¿cuántas mujeres son posesiones de un hombre? Si, encima, este hombre es violento o está loco, ¿cómo va acabar esta mujer?
¿Cuántos niños son posesiones de sus padres, que los pueden llegar a vender? ¿Cuántas niñas son posesiones de sus padres, que las pueden llegar a cambiar?
¿Cuántas mujeres que conozco, que están a mi alrededor, son posesiones de sus parejas y, lo que es peor, se sienten como posesiones, y que no son dueñas de sus vidas?

dilluns, 6 de febrer de 2012

La ¿buena, mala? educación

Hace unos días estuve en una cafetería con otras madres y sus hijos. Algunos de estos, como mi hija, estuvieron sentados todo el rato a nuestro lado, jugando entre ellos o entreteniéndose con nosotras. Otros optaron por hacer otra cosa: tirarse por el suelo, correr por la sala, incordiar a las personas que estaban en otras mesas, hacer tropezar a los camareros y enfadar al propietario.
Yo ya sé que son cosas de niños… pero algunos se portaron bien, ¿no? La tarea de los padres es educar. Hay que enseñar a los niños a comportarse y a respetar a las otras personas.
Para mí lo peor, a parte de un poco de vergüenza que pasé, fueron los comentarios de después: parece que es muy divertido que tu hijo sea así. La madres se reían de las “gracias” de sus hijos y de lo mal que lo había pasado el propietario.
Quiero hacer una reflexión. Primero, algunas de estas madres están en el paro: ¿se habrán planteado que quizás este señor ese día perdió clientela? Porque yo me fijé en la cara de alguna persona de las otras mesas y no era de reírse de las “gracias” de estos niños. Sé de gente que ha dejado de ir a algún restaurante porque los niños molestan, sé de personas que se han quejado por el comportamiento de los niños. Ya lo sabemos que son cosas de niños, todos hemos sido niños y muchos tenemos niños… A mí mis padres nunca en la vida me hubieran dejado tirarme por el suelo en un restaurante y molestar a otra gente. Y si hubiera pasado, estoy segura que mis padres se hubieran disculpado y que habrían pasado mucha vergüenza. A la gente le gusta ir una cafetería a charlar y tomar algo tranquilamente, no a estar pendiente de si tengo un niño debajo de la mesa o si otro va a hacer que una camarera tropiece y me tire la bandeja encima.
Por otro lado, para mí lo fácil es hacer esto: dejar que el niño haga lo que quiera. Lo difícil es explicar a un niño que no tiene ni dos años que tiene que estar al lado de mamá, intentar que juegue con otros niños en la mesa, etc.
Nuestros hijos son el futuro. La educación debe empezar desde pequeños, desde la base. Si ahora se pasa de todo, ¿qué pasará más adelante? Ahí lo dejo…

dimecres, 1 de febrer de 2012

Acosadores: bullying, mobbing, grooming...

El otro día vi un documental sobre bullying en MTV. La impotencia, pena y rabia, entre otras sensaciones, que me crea este tema es indescriptible.
Siempre han habido acosadres, en todos los lugares: en la escuela, en el servicio militar, en el trabajo, en los vecindarios...
Recuerdo cuando era pequeña y estudiaba EGB que en la clase había el "cuatro ojos", "la jirafa", "el gordo", etc. Pero también recuerdo que todos éramos amigos. Supongo que a los dueños y dueñas de estos motes gracia no les hacía. Pero no recuerdo que estos chicos estuvieran marginados. Algunos incluso se reían de ellos mismos, aunque pienso que la procesión iba por dentro.
En el instituto la cosa cambió. Dejas a tus amigos de toda la vida y te introduces en un lugar donde ya hay grupos y, en mi época, trinus urbanas. Como no encajaras en estos grupos o tribus, ibas listo. Podías acabar encerrado en un lavabo, en la fuente, incluso en el container. Te hacían la vida imposible en clase, a la hora de salir a la pizarra, entre clases, en el descanso y en hora de gimnasia (sobre todo). Lo peor era que te hicieran el vacío.
Lo bueno es que el instinto de supervivencia hacia que buscaras gente afín a ti. Y estas personas se convertían en tus mejores amigos, tu apoyo, tu motor, porque no siempre estas situaciones eran comprendidas por los padres, o no les daban la suficiente importancia.
Cuando llegabas a la Universidad, ya ibas más preparado y era más fácil. Intereses comunes, ganas de estudiar y acabar la carrera hacían que fueras más selectivo a la hora de escoger a tus amistades. También la desconfianza adquirida de años atrás.
Pero con la primera beca... Ahí podías conocer, quizás por primera vez como precedente al mundo laboral en sí, a los trepas, esa gentuza capaz de pisotearte con tal de que no te quedes con un puesto que, por algún motivo, han considerado que es suyo.
Poco después vas entrando en el mercado laboral, seguramente pasas por diferentes lugares antes de establecerte (aunque hoy en día esto de "establecerse" es casi utópico) y vas viendo o sintiendo en tus propias carnes lo que es el "mobbing". Creo que no conozco a nadie que no haya sufrido o que no sepa de alguien a quien hayan acosado en el trabajo, llegando a tener depresiones crónicas, malestar, falta de autoestima, etc. ¿Cuántas familias sufren este calvario?
Los menores tienen un problema añadido a hace 20 años: el acosador o acosadora (o acosadores o acosadoras) se sirven de las nuevas tecnologías para hacer mayor daño (si cabe): grabar palizas en los móviles, crear perfiles humillantes en Internet, etc.
Yo me pregunto: ¿qué tipo de problema mental tiene un acosador? ¿Los que acosaban de pequeños son los que acosan en el trabajo? ¿Son los hijos de estos acosadores los que son capaces de grabar en un móvil una paliza y distribuirlo?
Tenemos que partir de que la educación es fundamental, para todo. Para empezar a erradicar a los acosadores, a los que abusan de los demás, a los que pegan a sus mujeres, es fundamental la educación.
Y propongo utilizar las nuevas tecnologías, que parece que tanto les gustan, en su contra: grabar todo tipo de insultos, humillaciones y vejaciones con nuestros móviles, nuestras minicámaras o lo que tengamos. A veces no nos atrevemos a denunciar estos casos, nos afecten directamente o no. No es que seamos cobardes; es que tenemos miedo.
Y donde no lleguen las leyes nos tendríamos que servir de los medios de comunicación para presionar. Desde el anonimato o no. Así quizás conseguiremos que algún día las penas de endurezcan