dimecres, 13 d’agost de 2014

Clara dice, de Carlos Roncero

Creo que ese libro debería ser lectura obligada para todos los padres con hijos a partir de 10 años que se meten en redes sociales aún no teniendo la edad, con el permiso de sus padres o sin él, y creo que después de leerlo los padres también deberían de leerlo los hijos.
Todo el mundo sabe que Internet tiene muchas ventajas, pero también muchos inconvenientes, sobre todo si no lo sabes utilizar. Ya sabemos como son los adolescentes, niños que se creen adultos muchas veces y caen en las redes de verdadera gentuza.
Creo que no hay una semana que no conozcamos un caso de redes de pederastia, pedófilos, casos de grooming, corrupción de menores, abusos... Esta gentuza se crea perfiles falsos, lleva una doble vida, una vida aparentemente normal con su trabajo, su familia, sus hijos, y una vida de perversión, de acechar, de acosar, de manipular, abusar... son delincuentes, enfermos, psicópatas, sociópatas, y nosotros como padres sólo podemos hacer una cosa: advertir, informar y sobre todo vigilar y si nuestros hijos no están preparados para tener internet sencillamente que no lo tengan.
Es complicado, lo sé, hay familias desestructuradas, padres que pasan de sus hijos, que les importa un pepino todo... Pero en la medida de lo posible, intentemos los que podemos, ayudar a nuestros hijos y a todos los que podamos, mediante educacion e información.


dilluns, 11 d’agost de 2014

Cincuenta sombras más oscuras, de E.L. James

Tengo que reconocerlo: el segundo libro de 50 Sombras está mucho mejor que el primero.
A raíz de mis posts sobre el primer libro y sobre literatura erótica fue mucha la gente que me recomendó leerme el segundo, y sí, hay más argumento, los personajes tienen un perfil psicológico mejor dibujado, es más entretenido, las escenas de sexo vienen más a cuento...
Excepto algún que otro pasaje un poco disparatado, el libro está bastante bien, te entretiene... y te deja con la intriga y las ganas de leerte el tercer libro.
Eso sí, sigue habiendo mucha belleza y mucho, mucho, muchísimo dinero, mucho lujo, y mucho oler bien... Sigo pensando que si no fuera así el libro daría mucha grima, empezando por el oscuro Christian.

divendres, 1 d’agost de 2014

Conciliación... qué?

Que la conciliación laboral y familiar aquí, en este nuestro país, es casi utópica, hace mucho tiempo que lo tengo claro.
Que una minoría de empresas han hecho en estos últimos años esfuerzos en tener una política de conciliación, lo sé, bravo por ellas, y creía sinceramente que íbamos en el buen camino.
Ahora bien, leer esta semana en una oferta de empleo "sin cargas familiares" ha sido como una patada, un paso atrás, hacía muchísimo tiempo que no lo leía. El horario ya de por sí hasta las 7 de la tarde de conciliador no tiene nada, pero bueno es lo que hay. Que ponga "secretaria" en lugar de "secretario/a" tampoco lo veo bien, porque ya sabemos que buscan claramente una mujer, y al rematarlo con lo de "sin cargas familiares" ya sabemos una mujer sin hijos, sin querer tenerlos, y con plena disponibilidad... como antaño.
Y yo me pregunto, para qué tanta política de igualdad y tanto bla bla bla por parte los políticos y luego la realidad es esta?
Cuándo se darán cuenta, sobre todo en las empresas privadas, que si una persona está a gusto con su vida familiar, con sus aficiones, con su vida fuera del lugar de trabajo, rinde mucho más? Por mi experiencia, compartida con amigos y conocidos, la gente que pasa tantas horas en el trabajo es porque no le espera ni nada ni nadie. En general acostumbran a ser amargad@s que se dedican a fastidiar y a crear mal ambiente de trabajo, obligando, más hoy en día, a que otr@s tengan que hacer horas para no ver peligrar su puesto, teniendo que renunciar a estar con hij@s, parejas, amigos, no tener tiempo para disfrutar de hobbies, y haciendo de estas personas las típicas que el trabajo se les hace una montaña, yendo a disgusto y, actualmente, sin pocas expectativas para encontrar un trabajo mejor.
Como siempre, esto está en manos de los políticos... y políticas. Menos charlas y llenarse la boca de palabrería, y más luchar por una política de igualdad, de oportunidades y de conciliacion reales.