dimarts, 25 d’octubre de 2011

Antropología Jurídica (VII): Estudio comparativo del derecho entre la obra de Malinowski y la de A. González (II)

Malinowski señala el aspecto legal de la relación matrimonial, de la cooperación en la pesca, de intercambio de comida entre poblados costeros y de tierra adentro, y de ciertos deberes ceremoniales de manifestación de duelo. En todas las relaciones sociales y en diferentes dominios de la vida de la tribu se puede descubrir el mismo mecanismo legal, que coloca las obligaciones vinculantes en una categoría especial que las separa de los otros tipos de reglas consuetudinarias. El no cumplir las obligaciones económicas pone a un hombre en posición intolerable; y si lo hace con retraso o de manera deficiente, lo cubre de oprobio. Así, si un hombre desobedece persistentemente las reglas de la ley en sus tratos económicos, se encontraría pronto excluido del orden social y económico. Por otro lado, la magia es una institución pública. Los actos religiosos tienen también un lado legal, y se puede ver en los actos mortuorios. Con todo, la estructura de la sociedad trobriandesa está fundada en el principio de estatus legal; incluso el jefe está ligado por rigurosos vínculos legales. En cuanto a las reglas, son obedecidas porque su utilidad práctica ha sido reconocida por la razón y testimoniada por la experiencia; otras instrucciones se obedecen porque los que se apartan de ellas se sienten ridículos y extraños a los ojos de los otros. También hay normas que pertenecen a cosas sagradas e importantes, como las reglas de los ritos mágicos, entre otras. Por una gran fuerza moral se mantienen ciertas reglas de conducta personal. Y aparte de las reglas de la ley, hay otros tipos de normas y mandamientos tradicionales que están respaldados por motivos principalmente psicológicos o, en todo caso, diferentes de aquellos que son característicos de la ley en aquella colectividad[1]. Referente al tópico de la “atmósfera de terror” que se vive en las sociedades “primitivas”, no hay tal, excepto muy pocas reglas excepcionales y sagradas de ritual y de religión. El “derecho civil”, la ley positiva que gobierna todas las fases de la vida de la tribu, consiste en un cuerpo de obligaciones forzosas, justas para unos y como un deber para otros, el cumplimiento del cual se asegura por un mecanismo específico de reciprocidad y publicidad inherentes a la estructura de la sociedad. El “derecho” y los “fenómenos jurídicos” no constituyen fenómenos independientes. Hay unos dispositivos que comportan vínculos especiales, aunque no son exclusivamente jurídicos; “kayasa” es una especie de contrato ceremonial; el “kaytapaku” es la protección mágica de la propiedad por medio de maldiciones condicionales; y el “kaytubutabu” es una especie de magia practicada sobre todos los cocoteros de una colectividad para inducir su fertilidad, sobre todo cuando se aproxima una fiesta.



[1] Cabe señalar que esto es diferente a lo que se ha dicho antes, cuando ha sido citado Fustel de Coulanges.

dimarts, 18 d’octubre de 2011

HIKIKOMORI

Venía hoy en el tren y reflexionaba que no deja de ser curioso que, en la era de las ciberrelaciones, donde la gente liga por Internet, quiere encontrar al hombre o a la mujer de su vida, quiere sexo en el ciberespacio, recuperar amigos y familiares de antaño, algunos que apenas ni conocen, promover sus ideas en la red mediante blogs, que vive y se desvive por twittear y facebuquear… buscamos siempre un sitio donde al lado no haya nadie. Y hay quien es capaz de levantarse si la persona de delante está hablando. La voz humana puede llegar a molestar a determinados individuos.
Si en la siguiente parada alguien se pone al lado, la cara se transforma: hay alguien muy cerca con quien puedes rozarte levemente. Y si encima han tenido que mover su cuerpo unos centímetros para dejar pasar a este alguien, la cara de pocos amigos ya es total. ¿Cómo osan molestarlos?  
Y esto no gusta. Gusta hablar con desconocidos, explicar la vida a desconocidos… pero el tu a tu no. ¿Por qué? ¿De qué tienen miedo?
Hay gente incapaz de levantarse ante una embarazada, una persona mayor, una persona con muletas… pero capaz de mover cielo y tierra para defender una causa en las redes sociales que, en muchas ocasiones, ni le va ni le viene, incluso ni la comparte en sus ideales.
Hay personas con sus olores, sus gestos, sus tonos de voz, sus miradas, sus energías, que no gustan a otras personas. Estas sólo son capaces de comunicarse mediante una pantalla de por medio. Así pueden esconderse en sus imperfecciones, pueden ser quienes quieran, pueden reinvertarse. Incluso un “buenos días” les puede resultar extraño. ¿Cómo se atreve un desconocido a saludarles fuera de la pantalla?
Yo estoy a favor de las relaciones sociales. Me gusta el facebook porque me permite saber de personas que quiero o admiro y que no puedo ver a menudo. Me gusta enviar enviar emails… pero de aquí a vivir por y para ello… ¡A ver si vamos a acabar como algunos adolescentes japoneses, que se encierran en su cuarto para dormir y estar con el ordenador!
No lo entiendo, sinceramente…

dilluns, 10 d’octubre de 2011

Antropología Jurídica (VI): Estudio comparativo del derecho entre la obra de Malinowski y la de A. González (I)

Uno de los primeros supuestos de Malinowski es que el cumplimiento de las obligaciones se recompensa por regla general de acuerdo con la medida de su perfección, mientras que su incumplimiento repercute sobre el que los incumple; con esto se puede llegar a conclusiones más satisfactorias que poniéndose a discutir asuntos de autoridad, gobierno y castigo. González, al hablar de los nyakyusa (África Oriental) dice que una de las principales actividades cooperativas del poblado es el castigo de los que actúan de una manera incorrecta, y la defensa contra los brujos; la visión y el poder de los defensores son de la misma naturaleza que el poder del brujo. Procede también de ciertos pitones que el defensor tiene en su vientre. La única diferencia es que el defensor utiliza su poder de acuerdo con la ley y la moralidad, mientras que las actividades de los brujos son ilegales; una enfermedad puede ser injusta, causada por brujería, o merecida, consecuencia de “the breath of men” (el aliento de los hombres), que produce enfermedades, como la brujería. Si el brujo es el hombre aislado, envidioso, que compra mucho ganado, tiene mejores huertos y no comparte lo que tiene, puede ser atacado por los brujos y atraer sobre sí el aliento de los hombres. El temor a la brujería y el castigo de los defensores, que se inculca a los niños y se mantiene toda la vida, afecta directamente a la conducta.

dilluns, 3 d’octubre de 2011

INFIDELS

A l’igual que amb el relat de les divorciades, no m’agradaria generalitzar. No he conegut moltes persones infidels, almenys que jo sàpiga, i sé que hi ha homes i dones, però els pocs que he conegut són homes i també es regeixen per unes pautes comuns.
Una de les primeres coses que vull fe esment és evident: són uns mentiders. Uns mentiders compulsius, com la pel·lícula. Ja pot ser obvi el que sigui, ells ho desmentiran. I, si s’escau, et tractaran de boig o boja. Menteixen en tot, fins i tot en la cosa més ximple del món mundial. La mentida forma part de la seva vida. Si el que li va passar a Pinotxo passés de veritat, els podríem distingir entre els altres:
-          Mira, mira, quin nas, és un infidel.
Però no. Estan entre nosaltres i no se’ls nota gaire. Però també cal dir que menteixen molt malament, i se’ls acaba enxampant fàcilment en les seves mentides. Potser la infidelitat provoca una manca de bona memòria, no ho sé...
En mentides que tenen a veure amb la seva infidelitat he arribat a la conclusió que se¡ls enganxa quan volen. Això, o és que són uns babaus: un email amb una fotografia compromesa deliberadament obert, un sms no esborrat...
Una de les coses que tenen quan els has enxampat és, primerament, que ells no són culpables de res. La culpa és dels altres. Sempre. Tenen la gran capacitat de donar la volta a la truita i fer-te sentir a tu culpable:
-          Com no m’heu ajudat?
-          On estàveu quan més us necessitava?
-          Per culpa vostra he comès una infidelitat...
S’han de tenir nassos...
Altre cosa és que et diuen (no només a la parella, sinó a familiars i amics):
-          Sóc un cabró, oi?
-          Sóc un monstre, oi?
I si els contestes que sí... s’enfaden! Home, aleshores per què preguntes? O és que potser volen que els diguis que són unes excel·lents persones, marits i pares de família exemplars? Doncs no, no ho són. Destrossen persones, no només les dones, sinó els fills. Destrossen sentiments, il·lusions, esperances. Destrossen famílies senceres que no saben com posicionar-se, què dir, què fer... Alguns obliguen a que els ajudis econòmicament i moralment. Provoquen discussions, malestar. Fan que dies i dates assenyalades comencin a ser un rotllo, un dia feixuc.