dimarts, 18 d’octubre de 2011

HIKIKOMORI

Venía hoy en el tren y reflexionaba que no deja de ser curioso que, en la era de las ciberrelaciones, donde la gente liga por Internet, quiere encontrar al hombre o a la mujer de su vida, quiere sexo en el ciberespacio, recuperar amigos y familiares de antaño, algunos que apenas ni conocen, promover sus ideas en la red mediante blogs, que vive y se desvive por twittear y facebuquear… buscamos siempre un sitio donde al lado no haya nadie. Y hay quien es capaz de levantarse si la persona de delante está hablando. La voz humana puede llegar a molestar a determinados individuos.
Si en la siguiente parada alguien se pone al lado, la cara se transforma: hay alguien muy cerca con quien puedes rozarte levemente. Y si encima han tenido que mover su cuerpo unos centímetros para dejar pasar a este alguien, la cara de pocos amigos ya es total. ¿Cómo osan molestarlos?  
Y esto no gusta. Gusta hablar con desconocidos, explicar la vida a desconocidos… pero el tu a tu no. ¿Por qué? ¿De qué tienen miedo?
Hay gente incapaz de levantarse ante una embarazada, una persona mayor, una persona con muletas… pero capaz de mover cielo y tierra para defender una causa en las redes sociales que, en muchas ocasiones, ni le va ni le viene, incluso ni la comparte en sus ideales.
Hay personas con sus olores, sus gestos, sus tonos de voz, sus miradas, sus energías, que no gustan a otras personas. Estas sólo son capaces de comunicarse mediante una pantalla de por medio. Así pueden esconderse en sus imperfecciones, pueden ser quienes quieran, pueden reinvertarse. Incluso un “buenos días” les puede resultar extraño. ¿Cómo se atreve un desconocido a saludarles fuera de la pantalla?
Yo estoy a favor de las relaciones sociales. Me gusta el facebook porque me permite saber de personas que quiero o admiro y que no puedo ver a menudo. Me gusta enviar enviar emails… pero de aquí a vivir por y para ello… ¡A ver si vamos a acabar como algunos adolescentes japoneses, que se encierran en su cuarto para dormir y estar con el ordenador!
No lo entiendo, sinceramente…

2 comentaris:

  1. chapeau, compañera.
    Y tememos cada vez más a las relaciones reales. Nos conocemos a través de la Nube, llegamos a relacionarmos en mayor o menor medida pero... ¿Quíen es el valiente que da el paso hacia la realidad que falta? La mayoría no lo hace: todos mentimos, será un seral killer, será fea (como si él fuera primo de Adonis), estará casado, irá a lo que irá... Tantas excusas como miedos.
    es triste cierto. Pero es lo que mueve el mundo: el miedo.
    Saludos,
    Manel.

    ResponElimina
  2. Y el miedo es muy, muy contagioso!
    Una abraçada!
    Montse

    ResponElimina