dilluns, 30 d’abril de 2012

¡Qué vergüenza de país!

Cada vez siento más vergüenza de este país. Lo que antes era una noticia puntual, ahora es el pan nuestro de cada día. Lees el periódico con temor: ¿qué recorte nos habrán preparado para hoy nuestros políticos (a los que yo no he votado, y resulta que nadie vota…)?
Yo no entiendo de política y de leyes, pero, ¿puede un gobierno saltarse el programa electoral (con el que ha obtenido votos y ha ganado) tan alegremente y que no pase nada? O sea, ¿nos engañan descaradamente y no se puede hacer nada, sólo salir a la calle para manifestarnos hasta que nos cansemos? Legalmente, ¿no se puede hacer nada? Es que no me lo puedo creer. Estoy totalmente a favor de los movimientos sociales, de los movimientos de los indignados, pero me gustaría saber de leyes para poder ir más allá. No puede ser llegar a mandar en un país por el medio del engaño. Pero, lamentablemente, no soy abogada, soy antropóloga.
Como no hagamos entre todos algo ya, vamos a seguir levantándonos con nuevos recortes, subidas de impuestos… ¡ah! También nos tenemos que preocupar por si nuestros jefes han decidido ese día si nos bajan el salario o nos echan a la calle. ¡Uy! Me olvidaba de los bancos: ¿qué sorpresa nos depararán? ¿Otra subida más en la cuota de las tarjetas?
Es una vergüenza; y sí, soy una indignada más.

dimecres, 25 d’abril de 2012

Flirteos

El diccionario de la RAE define “flirteo” como “Juego amoroso que no se formaliza ni supone compromiso”, y “flirtear” como sinónimo de “coquetear”:
-          Tratar de agradar por mera vanidad con medios estudiados
-          Procurar agradar a muchos a un tiempo
-          En el juego amoroso, dar señales sin comprometerse
-          Tener una relación o implicación pasajera en un asunto en el que no se compromete del todo o finge no hacerlo
Todos hemos flirteado en algún momento de nuestras vidas, o en varios momentos. Hay gente que hace de esto un arte, y hay gente que se carga este arte y hace del flirteo algo soez o violento. Y esto normalmente se da en dos ámbitos: en el trabajo y en el grupo de amigos. Generalmente, en estos dos ámbitos el tema del “flirteo” puede provocar un poco de asombro al principio. Un poco de mal rollo luego y, en ocasiones, puede acabar como el rosario de la aurora, que muchos no sabemos muy bien de qué va, pero todos sabemos que acabó mal.
En el ámbito del trabajo, el tema del flirteo puede empezar como una tontería: alabanzas públicas, comentarios públicos, que suelen generar la atención de otros (por lo de “para gustos colores”). Cuando esto ocurre entre gente joven, hace hasta gracia. Pero cuando sucede entre gente que ya pasa de la trentena y añades que tiene pareja, y sumas comentarios que cada vez suben más de tono, acompañado de lenguaje corporal vulgar u obsceno, y se convierte en algo diario… ahí el resto de personal ya tiene a alejarse de lo que ya no son bromas, y a sentirse mal. El colmo es cuando llama la pareja, o te hablan de lo felices que son en su vida sentimental… Vamos, que me gustaría ver a vuestras parejas mirando por un agujerillo…
En el grupo de amigos es aún más violento. Y uno se pregunta: ¿el amor es ciego de verdad? ¿Y sordo? Verdaderamente, ¿los implicados son los últimos en enterarse o realmente no se quieren enterar? Flirtear entre amigos con pareja, o con alguien con pareja dentro del grupo, puede derivar hasta romper la cohesión del grupo. Puede también generar conflictos internos (“¿se lo digo?”), peleas… y que nada vuelva ser como antes.
Yo sólo digo: encontrar pareja, no es difícil. Tener una pareja que valga la pena y conservarla, sí lo es. Para esto hay que cuidarla. Y valorar lo que se tiene, lo que se ama. Para esto, mejor no jugar con fuego, porque te puedes quemar. Si se tiene problemas, se arreglan o, al menos, se intenta. Y si no, pues se pone fin y ya así uno está libre para ir a flirtear… con personas también libres.

dijous, 19 d’abril de 2012

Suegras

Ayer estaba sentada con una amiga en el banco de un parque, mientras nuestras hijas jugaban. En el banco de al lado había tres mujeres teniendo una animada conversación: estaban criticando a sus nueras. Paramos nuestra conversación porque no dábamos crédito a lo que oíamos: que si les habían “robado” a sus hijos, que si eran malas madres, que siempre dejaban a sus hijos con canguros, que sólo les importaba el trabajo y salir con las amigas… que tenías a sus hijos desatendidos… ¡Señoras! ¿Cómo se puede ser tan mala persona? Las mujeres no roban a sus hijos: ellos escogen (o quizás huyen de una madre bruja). Y las mujeres tienen que hacer malabares para conciliar vida laboral y familiar, sobre todo cuando se acaba el tiempo permitido de reducción de jornada por hijo a cargo. Y no, señoras, no tienen a sus hijos desatendidos, porque ellos se pueden atender solos: a lo mejor algunos no serían tan inútiles si los hubieran educado mejor sus madres. Porque cuando uno se hace adulto no necesita una madre que le haga el desayuno, la cama, y le vaya detrás limpiando todo lo que ensucia.
Me da mucha rabia oír de boca de mujeres la crítica hacia otras mujeres, y más las mujeres escogidas por sus hijos. Si no te gusta tu nuera, te aguantas, pero la respetas. Sea como sea, es la elección de tu hijo, puedes aconsejarlo, como mucho, pero no metas maraña en la relación de tu hijo, porque es de mala persona. Nunca he visto a un grupo de hombres criticar a sus nueras.
Yo tengo la suerte de no tener suegra, pero a veces tengo que aguantar a las de los otros por temas familiares, y muchos comentarios van por este sentido: las nueras siempre son las malas. Estoy segura que existen suegras muy buenas, pero ayer preguntando… nadie me dijo que la suya lo fuera.
Sólo explicar una cosa: recuerdo el día que nació mi hija. Cómo me acompañó mi madre al parto, una vez me recuperé unas enfermeras me preguntaron dónde estaba el padre. Les dije que no había padre porque era madre soltera. Una de ellas me dijo que tenía mucha suerte porque la suya había sido una bruja que no cesó hasta acabar con el matrimonio. Las otras enfermeras no dijeron nada.

dimecres, 11 d’abril de 2012

Antropología Jurídica (XIII): Estudio comparativo del derecho entre la obra de Malinowski y la de A. González (VIII)

En cuanto al tema del suicidio, siguiendo Malinowski, este no es una institución puramente jurídica, pero sí tiene un aspecto. Hay dos métodos seguros: “lo'u” (tirarse desde arriba de una palmera) y “soka” (tomar veneno irremediable de un pez); después hay un método más suave que es tragar el veneno vegetal "tuva", el cual, con una dosis de emético vuelve a la vida el envenenado por “tuva”. Se utiliza en peleas de enamorados, disputas matrimoniales, y casos similares. Las dos formas fatales son utilizadas como medio de escapar a situaciones sin salida y la actitud mental que acompaña es compleja ya que abarca el deseo del propio castigo, la venganza, la rehabilitación y el agravio sentimental. En la psicología del suicidio, hay dos aspectos: hay siempre un pecado, crimen o explosión pasional que tiene que ser expiado; y una protesta contra los que han sacado a la luz este pecado, han insultado públicamente al culpable. La persona apela a los sentimientos de los que le han empujado, si son amigos o parientes o, si son enemigos, apela a la solidaridad de sus parientes y les pide que lleven a cabo una venganza (“lugwa”). Así, el suicidio, como la hechicería, es una manera de hacer que los nativos observen la ley, un medio de evitar los tipos de conducta extremos e inhabituales. Ambos son influencias conservadoras y constituyen sólidos puntales de la ley y el orden.

dimecres, 4 d’abril de 2012

En el debate sobre la prostitución...

Hace unos días seguí un debate sobre la legalización de la prostitución en un canal que no acostumbro a poner y un programa que no acostumbro a mirar. Pero me llamó la atención los tertulianos (excepto uno que ni nombro): un cantante-tertuliano, una exprostituta de lujo-escritora, una concejala, una política-tertuliana y una abogada. Unos a favor y otros en contra de la prostitución.
El debate se iba intercalando con reportajes sobre prostitución: de lujo, de calle, la marginación que conlleva, problemas con los vecinos, las mafias…
En el plató también había testimonios sobre el tema. Aquí es cuando no pude creer lo que estaba viendo y oyendo. Un energúmeno con una camiseta que ponía “la prostitución un bien social” o algo parecido, dijo la siguiente barbaridad: “gracias a las prostitutas, no hay tantas violaciones”. Cuando los tertulianos se echaron las manos a la cabeza reprochándole semejante salvajada, se le preguntó directamente si él sería capaz de violar si no pudiera acudir a las prostitutas. Y dijo que sí, que él violaría.
En este punto mi mundo se derrumbó. No puedo creer aún esto. Primero, la reacción del presentador y del programa: sólo se le prohibió no volver a hablar. Ni se le echó del plató, ni se llamó a la policía ni nada. Para mí este hombre es un delincuente, un violador en potencia.
En segundo lugar, dejé de ver el programa y me quedé en el sofá, llena de rabia e impotencia. Parece ser que esto de la libertad de expresión va más allá de cualquier límite. ¿No es delito el que hace apología del nazismo? ¿Lo que hizo este desgraciado no está tipificado como delito? ¿Puede ir por el mundo soltando esta atrocidad y que no le pase nada?
También pensé en lo que algunos llaman “la España profunda”. Esta es la España profunda, de la ignorancia y de la brutalidad. ¿Habrá muchos como él? Lo más chocante es que el tipejo empezó diciendo que él amaba a las mujeres, a las prostitutas, bla, bla, bla… Un misógino fuera de lo común. ¿Cuánta rabia y odio hay que tener hacia las mujeres para tener este pensamiento?
Me fui a dormir muy triste. Estamos en 2012 y, realmente, hemos avanzado poco. Hemos conseguido cosas, pero esto es muy lento. La violencia hacia las mujeres es brutal, en todos los aspectos: físico, verbal… Sólo oímos hablar de programas, de estadísticas, pero, ¿cuál es la realidad? ¿Quién puede hacer algo al respecto? Pues yo creo que el poder está en las manos de los que mandan. Son los únicos que pueden endurecer las leyes, pero de verdad, no de boquilla. Aparte de esto, son los únicos que pueden dar los recursos en todos los aspectos: educación, sociedad, trabajo… Y luego es trabajo de todos no permitir que el machismo, la misoginia, el odio y el desprecio hacia las mujeres no se siga transmitiendo de generación en generación. Difícil, pero no imposible.