dimecres, 25 d’abril de 2012

Flirteos

El diccionario de la RAE define “flirteo” como “Juego amoroso que no se formaliza ni supone compromiso”, y “flirtear” como sinónimo de “coquetear”:
-          Tratar de agradar por mera vanidad con medios estudiados
-          Procurar agradar a muchos a un tiempo
-          En el juego amoroso, dar señales sin comprometerse
-          Tener una relación o implicación pasajera en un asunto en el que no se compromete del todo o finge no hacerlo
Todos hemos flirteado en algún momento de nuestras vidas, o en varios momentos. Hay gente que hace de esto un arte, y hay gente que se carga este arte y hace del flirteo algo soez o violento. Y esto normalmente se da en dos ámbitos: en el trabajo y en el grupo de amigos. Generalmente, en estos dos ámbitos el tema del “flirteo” puede provocar un poco de asombro al principio. Un poco de mal rollo luego y, en ocasiones, puede acabar como el rosario de la aurora, que muchos no sabemos muy bien de qué va, pero todos sabemos que acabó mal.
En el ámbito del trabajo, el tema del flirteo puede empezar como una tontería: alabanzas públicas, comentarios públicos, que suelen generar la atención de otros (por lo de “para gustos colores”). Cuando esto ocurre entre gente joven, hace hasta gracia. Pero cuando sucede entre gente que ya pasa de la trentena y añades que tiene pareja, y sumas comentarios que cada vez suben más de tono, acompañado de lenguaje corporal vulgar u obsceno, y se convierte en algo diario… ahí el resto de personal ya tiene a alejarse de lo que ya no son bromas, y a sentirse mal. El colmo es cuando llama la pareja, o te hablan de lo felices que son en su vida sentimental… Vamos, que me gustaría ver a vuestras parejas mirando por un agujerillo…
En el grupo de amigos es aún más violento. Y uno se pregunta: ¿el amor es ciego de verdad? ¿Y sordo? Verdaderamente, ¿los implicados son los últimos en enterarse o realmente no se quieren enterar? Flirtear entre amigos con pareja, o con alguien con pareja dentro del grupo, puede derivar hasta romper la cohesión del grupo. Puede también generar conflictos internos (“¿se lo digo?”), peleas… y que nada vuelva ser como antes.
Yo sólo digo: encontrar pareja, no es difícil. Tener una pareja que valga la pena y conservarla, sí lo es. Para esto hay que cuidarla. Y valorar lo que se tiene, lo que se ama. Para esto, mejor no jugar con fuego, porque te puedes quemar. Si se tiene problemas, se arreglan o, al menos, se intenta. Y si no, pues se pone fin y ya así uno está libre para ir a flirtear… con personas también libres.

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