dimecres, 15 de febrer de 2012

Maestros

Es muy difícil poner el televisor y encontrar algo, lo que sea, que te entretenga. Pero ayer, gratamente, tuve una sorpresa. En un canal catalán hicieron un programa sobre profesores. Pero profesores de verdad, lo que yo considero que son buenos profesores, que tienen iniciativa y se esfuerzan para encontrar vías alternativas a los castigos de toda la vida (expulsión de clase, expulsión del colegio…).
Yo no viví lo que vivieron algunos de nuestros padres de pegar con reglas y otros maltratos. Sí que había algún mal nacido que soltaba algún capón, o insultaba, o daba la clase de gimnasia como si estuviera en el Ejército, pero no eran los que abundaban.
De mi época de EGB no guardo un recuerdo de grandes profesores. Algunos me caían muy bien, y había de más buenos que otros, pero en general no destaco a ninguno porque mi profesor de inglés era el mismo que el de matemáticas, y a la mayoría los recuerdo sentados soltando el rollo y con poca implicación. En el instituto vi a algunos con más ganas, como una profesora de inglés que quedaba con algunos de nosotros incluso en su casa, o al profesor de filosofía, que realmente lo vivía. Eran más cercanos que el resto, se preocupaban por los alumnos dentro y fuera de las aulas, a nivel escolar y a nivel escolar. Este tipo de profesor aún lo encontré más en la Universidad, sobre todo cuando pasé de Historia a Antropología. Profesores cercanos a los alumnos, el tipo de licenciatura, las aulas con pocos alumnos verdaderamente ayudaban. Y también el bar, ¡no teníamos largas conversaciones con los profesores en el bar!
De todas maneras, la realidad actual no tiene mucho que ver con la de hace 20 ó 25 años. La realidad actual es que hay mucha inmigración, y de ahí una gran diversidad de culturas que tienen que convivir todas juntas. Esto tiene una parte positiva, que es la gran riqueza cultural que aporta, pero una negativa: los conflictos. En el programa de ayer sobre maestros, se vio como una profesora ha creado fuera de horas lectivas y con voluntarios un taller de mediadores en conflictos y en él escenifican y tratan cómo abordarlos.  Esta idea me pareció genial, al igual que en lugar de castigar con la expulsión el castigo consistiera en ir a una residencia de ancianos y pasar la tarde con algunos de ellos. Yo vi en sus rostros y en sus ojos cómo al principio estaban a la expectativa, pero luego empezaron a sentirse cómodos entre la gente mayor, incluso a disfrutar de ellos. Cuando salieron hablaron de lo que habían aprendido, entre otras cosas que aprovechen la ESO, ya que tienen esta oportunidad, que hay gente mayor que ni siquiera tuvo la posibilidad de estudiar; y yo los vi sinceros.
La sociedad cambia, y tenemos que adaptarnos. A nuevas realidades, nuevos cambios. Los maestros son un pilar básico en nuestros hijos. Ojalá todos fueran iguales, con las mismas ganas y entusiasmo que los del programa de ayer, y ojalá mi hija tenga la suerte de tenerlos.

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