dilluns, 14 de novembre de 2011

Mi inseminación (20): Divorcios, separaciones y vómitos...

Una cuestión importante fue cuando salió el divorcio exprés: hubo un “boom” de separaciones. Y la custodia compartida también ha ayudado, aunque, desgraciadamente, o no siempre se pide o no siempre se da. Todos aquellos que iban aguantando, por miedo a quedarse sin nada, o a someterse a procesos largos, se lanzaron a la piscina, vieron luz a unos años de oscuridad.
Estar al lado de alguien por el cual has sentido mucho y ya no sientes nada es difícil, en todos los aspectos: en el de la comunicación, la confianza y la sexualidad. La convivencia día a día va disminuyendo, cada vez se lleva peor. Pequeños odios se pueden convertir en grandes odios. En algunos casos puede acabar en problemas psicológicos. La desconfianza aumenta. Y el hogar, que en algún momento de la vida había sido un lugar de paz y felicidad se puede convertir en un verdadero infierno. Esto se multiplica cuando hay hijos, los inocentes en todas estas historias y, en algunos casos, víctimas de las manipulaciones de sus padres.
Continuando con los amigos, entonces, cuando se separan, se acuerdan de ti. Te llaman, quieren explicarte sus problemas porque, claro, tú tienes mucha experiencia en relaciones y les puedes ayudar. Pero tú acabas de empezar, por enésima vez, una relación, y te da pereza, pero como eres buen amigo, aunque han pasado de ti durante mucho tiempo, pues cedes y quedas. Quedas con cada una de las partes, que te explica una historia que no cuadra ni de lejos. Casi desconoces a quien tienes delante. Y mientras estás cenando y escuchando el rollo, te acuerdas de tu última conquista, que te gusta mucho, pero de la que no te fías, y estás toda la noche siendo el pañuelo de tu amigo o amiga, y sufriendo que tu última "adquisición" se lo esté pasando la mar de bien con alguien que no eres tú. 
Y, al cabo de un tiempo, ves que estos amigos que tenían un matrimonio envidiable, que han sufrido tanto el divorcio y que te han querido hacer partícipe de su dolor, entran en una especie de etapa de desfase, de la que también te quieren hacer partícpe, y piensas:
- De acuerdo, una manera como una otra de salir. – Porque tú eres una persona sociable, no te quieres cerrar, quieres conocer gente, recuperar una amistad de antes que, en el fondo, es casi irrecuperable.
Y te encuentras con tu viejo amigo o amiga, que hasta ahora llevaba una vida ejemplar y familiar, yendo a una discoteca y queriendo ligar con todo lo que se mueva y queriendo tomar todo lo que sea menos agua. y tú haciendo de padre o madre, y el otro diciendo:
- Yo sólo quiero disfrutar de la vida – normalmente en estado ebrio.
Y piensas:
- ¡¿Esto es disfrutar?!
Y el otro te contesta:
- Sí, porque me han robado unos años de mi vida, y los quiero recuperar.
Y le acabas diciendo, casi chillando, a uno de tus mejores amigos:
- ¡Pero si lo tenías todo! ¡Una vida tranquila, familiar, la que TÚ habías escogido con tu libertad de finales del siglo XX, principios del XXI! ¡Tú pudiste escoger, y ahora dices que te han robado los años!
Y como ves que la cosa va a peor, que la discusión puede ir a más, que este no es el amigo o la amiga que habías tenido, que entiendes que quizás tiene que pasar por esta época de desfase porque así lo quiere y que, encima, acabas dejando de tener tu propia vida privada, aunque no era gran cosa, que todas las noches acabas con tu amigo o amiga con vómitos o en manos de cualquier desconocido y que, quizás, te está empezando a proponer toda clase de relaciones sexuales que implican a más de dos personas (de verdad, esta obsesión por probalo todo, en los lugares más extraños, no la acabaré de entender nunca), te vas alejando y sigues con tu búsqueda.
¿Qué nos encontramos? Que se han perdido unos cuantos meses más de tu vida. Tu última “pareja” ya no sabes ni dónde para. Y tú has estado unos meses “fuera de servicio”. No sabes por donde tirar. Piensas, comentas, te comentan... ¿y una pareja por Internet? Ostras, un poco “cutre”, ¿no?

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