dijous, 5 de maig de 2011

Miedo

Hace dos días pasé miedo en el tren. Estaba sumergida en la lectura cuando empecé a oír un hombre gritando. Seguí con mi lectura, pero me di cuenta que nadie contestaba a este individuo. Era un loco, un demente, un pirado… hay miles de acepciones para describirlo. Hablaba de Alá, de Obama, de lo malas que somos las mujeres, de lo que le haría a las mujeres, volvía a hablar de Alá, de esto, lo otro… Íbamos cuatro mujeres sentadas, dos enfrente de otras dos. Otros pasajeros que iban solos se cambiaron de vagón. Y este personaje nos vio el miedo. Mirábamos por la ventana, nos mirábamos las manos, el móvil… Entre nosotras no nos mirábamos, no fuera que le transmitiéramos solidaridad entre nosotras y fuera peor, porque este individuo llevaba unos periódicos y de vez en cuando daba un golpe en los asientos, supongo que disfrutaba viendo cómo cada vez que hacía esto nuestro miedo era más grande.
No puedo acabar de describir la impotencia que crea una situación así. Tuve miedo hasta de levantarme en mi estación, pero por suerte otra chica bajaba en la misma. Me supo mal por las otras dos mujeres, pero respiré tranquila, porque me llegué a imaginar que nos empujaba al salir del vagón. Cuando el tren arrancó, con la otra chica nos desfogamos, reímos nerviosamente.
¿Por qué este desgraciado nos hizo pasar miedo? ¿Por qué este desgraciado me privó de la libertad de regresar a mi casa tranquilamente? ¿Por qué casi cada día cuando salgo de la estación de tren en Barcelona veo a muchos personajes de este tipo? ¿Dónde están los recursos sociales para esta gente?
Lo que es peor es que a veces los tenemos muy cerca. Incluso en el trabajo. Un lugar de trabajo no cura. Esta gente es diferente y si no está controlada puede ser peligrosa. Crean tensiones, miedos, inestabilidad. Hay que darse cuenta que no vale cerrar los ojos y pensar que si están con gente “normal” (digo normal refiriéndome a lo que es común, personas que no tiene ninguna enfermedad mental que puede ser peligrosa, personas no agresivas, etc) van a ser uno más. No, esto es un error. Si uno tiene la gripe va al médico de familia. Si uno tiene un problema mental, tiene que ir a un especialista en enfermedades mentales. A los que no tienen recursos hay que ayudarles. Pero sobre todo, nunca cerrar los ojos e ir de buen samaritano o especialista sin serlo. Es un error grave.

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