dimecres, 20 d’abril de 2011

Pequeños grandes obstáculos cotidianos: moscas cojoneras y guarros/as

Hoy hablaré de obstáculos diarios, y estoy segura que mucha gente se sentirá identificada. Hace unos años vivía en un famoso barrio de Barcelona llamado Gracia, y nunca me hubiera planteado este tema. Pero ahora vivo en Castellbisbal, un pueblo formado por dos tipos de organismos: las personas y las moscas cojoneras. Por suerte, yo formo parte de las personas. Los que forman parte de las moscas cojoneras son los ruidosos y los que se quejan. A veces estos dos tipos se concentran en la misma mosca cojonera. como unos vecinos de mi madre, que se han quejado de todo y por todo, a ella, a los anteriores propietarios, a los demás vecinos, al mundo en general... lo que resulta curioso es que esta gente se han peleado en su casa entre ellos hasta el punto de tener que venir la policía! Mi madre y yo escuchamos como se rompia una nariz o algo aprecido... hacen ruido de motos, coches, puertas, se gritan, se insultan... Pero tu ni respires, que se enfadan!!! Una persona de este pueblo me explicaba que se le habían quejado de su perro (resulta que no es un perro que ladre mucho), otra me decía que su vecina subió un día... atención, muy fuerte: porque su hijo hacía ruido con los juguetes y le molestaba! Otra me explicaba que conocía unos que se pasaban el día denunciándose: que si tu me has hecho, que si yo te hago... Como diríamos en catalán: "poca feina".
Ahora me ha tocado a mi. En el anterior piso tenía una vecina, una señora mayor, que los domingos por la mañana barría a las 7 de la mañana... y se escuhaba la escoba! Nunca me quejé, primero porque la señora es medio sorda, segundo porque seguro que no tiene la culpa que los pisos estén tan mal hechos como para que se escuche una escoba. En el que estoy ahora sí tengo una o varias moscas cojoneras. Además, son moscas cojoneras que deben tener las patitas muy débiles, porque no saben levantar las sillas: las tienen que arrastrar, sean las 5 o las 6 de la mañana. Pobres, podrían ir al gimnasio a fortalecer los músculos de las extremidades superiores. Luego también se le tendría que explicar que, por mucho que levanten las persianas a las 6 de la mañana, el sol no va a salir antes, y la luz no entrará... no entrará!!!
No tengo muy claro qué debe llevar a que un bebé, que todos hemos sido, a convertirse en una mosca cojonera: supongo que la educación (la mala educación), el egoísmo, el estar amargado y llevar una vida que no te gusta... no lo sé...
Luego tenemos otro tipo de obstáculo cotidiano: el obstáculo-peste. Llegas a la estación del pueblo y, para coger el tren a Barcelona, tienes que pasar por debajo de las vías, por el subterráneo, que resulta que hace un hedor absolutamente asqueroso y vomitivo, lleno de excrementos humanos y otros desperdicios. Cuando estaba embarazada, los primeros meses no podía pasar por el subterráneo, tenía que ir por un paso en las vías, con el riesgo que esto suponía, aunque, por suerte, hay mucha visibilidad. Pero de verdad que el hedor y la visión a veces es muy asqueroso.
Pero no se acaba aquí la cosa. Hay que entrar en un vagón! Y esto, día sí día también supone una mezcla de olores, no precisamente de flores: pies, axilas, perfumes baratos... ahora bien, la nariz humana, o lo que haya dentro, o el cerebro, es muy inteligente, y cuando llevas un rato, por suerte tuya, ya no lo hueles, te has acostumbrado.
Pero no acaba aquí la odisea. Hay que salir de la estación de Sants. Y para esto, tenemos el último obstáculo: el obstáculo-humo. Porque está prohibido fumar de puertas automáticas para dentro, pero a la que se abren las puertas, ahí ya no hay prohibición, no... ahí lo que hay es una barrera de humo impresionante: olor de tabaco, de porro, de pipa... gente con la cara desencajada aspirando el humo a toda pastilla... lamentable...
En este punto es cuando cojo mi periódico gratuito, y me dirijo hacia al trabajo podría decir que hasta contenta, aunque no del todo, porque en el trabajo también tenemos un algo que recoge todo lo dicho en uno, pero de esto ya hablaré otro día... o no.
Conclusión: de moscas cojoneras y de guarros/as hay por todos los lados, en algún sitio más concentrados que en otros.

2 comentaris:

  1. ¡Cuanta razón tienes! Y a veces, más que moscas van para moscardones, yo, por desgracia he tenido unos cuantos de esos,... ahora ya solo me queda el vecino "jubilado" pero que sigue levantándose a las 6 de la mañana para afeitarse y al mismo tiempo asegurarse que todos nos despertemos dando golpecitos en el lavabo con su maquinilla de afeitar!!! Gracias, por tus escritos, es bueno poder desahogarse de vez en cuando. Uffffffffffff

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  2. Yo hoy me he quedado descansada... en lugar de ser como ellos y quejarme y tocar lo que no suena... lo he escrito en mi blog... lo recomiendo!

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