dimecres, 6 de juny de 2012

Antropología Jurídica (XV): Estudio comparativo del derecho entre la obra de Malinowski y la de A. González (X)

En cuanto al tema del suicidio, siguiendo Malinowski, no es una institución puramente jurídica, pero sí tiene un aspecto. Hay dos métodos seguros: “lo’u” (tirarse desde arriba de una palmera) y “soka” (tomar veneno irremediable de un pez); después hay método más suave que es tragar el veneno vegetal “tuva”, el cual, con una dosis de emético, vuelve a la vida al envenenado por “tuva”.  Se utiliza en peleas de enamorados, disputas matrimoniales y casos familiares. Las dos formas fatales son utilizadas como medio de escapar a situaciones sin salida y la actitud mental que acompaña es compleja, ya que abarca el deseo del propio castigo, la venganza, la rehabilitación y el agravio sentimental. En la psicología del suicidio, hay dos aspectos: hay siempre un pecado, crimen o explosión pasional que tiene que ser expiado; y una protesta contra los que han sacado a la luz este pecado, han insultado públicamente al culpable. La persona apela a los sentimientos de los que le han empujado, si son amigos o parientes o, si son enemigos, apela a la solidaridad de sus parientes y les pide que lleven a cabo una venganza (“lugwa”). Así, el suicidio, como la hechicería, es una manera de hacer que los nativos observen la ley, un medio de evitar los tipos de conducta extremos e inhabituales. Ambos son influencias conservadoras y constituyen sólidos puntales de la ley y el orden.
Por otro lado, un conflicto importante que apunta Malinowski es entre el derecho matriarcal, el principio fundamental de la ley, y uno de los sentimientos más fuertes, el amor paterno, alrededor de los cuales se agrupan muchos usos tolerados por la costumbre, aunque en realidad vayan contra la ley. El caso que expone tiene el estallido final cuando el hijo del jefe acusa gravemente al sobrino durante un litigio; el sobrino fue condenado y encarcelado. El poblado se da cuenta que ha llegado una crisis. La voz del presunto heredero, hermano mayor del encarcelado, tiene una gran fuerza; “¡vete!” y “nosotros te echamos” son palabras que casi nunca se pronuncian de manera formal, pero tienen una fuerza obligatoria, y casi poder ritual cuando las pronuncian los ciudadanos de un lugar contra un forastero residente[1]; si se hubiera quedado, habría sido deshonrado para siempre. El resultado es que el jefe, el padre, se queda dolido, y que sus súbditos no pueden hacer nada para evitar la marcha de su hijo, de acuerdo con la ley de la tribu; el jefe queda resentido durante mucho tiempo con los súbditos.


[1] Anteriormente ya se ha hablado del ostracismo. La palabra en trobriandès es “yoba”.

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