dijous, 10 d’octubre de 2013

No sabemos lo que tenemos...

... hasta que lo perdemos.
Vivimos en un mundo estresante. Tenemos que trabajar un montón de horas porque en este, nuestro país, la conciliación laboral brilla por su ausencia.
Por eso no entiendo a los madres y/o padres que tienen la oportunidad de disfrutar de sus hijos, sea por el motivo que sea, por una excedencia, por acuerdo en la pareja, por estar en el paro...
Por diversas circunsatancias, ahora mismo puedo disfrutar de mi hija, la puedo llevar al colegio, la puedo ir a buscar para darle la comida, la puedo ir a buscar a la tarde, llevarla al parque, a la biblioteca, a casa de sus amigos... Quizás dentro de nada no podré hacerlo. Mi hija ha tenido que ir a la guardería desde muy pequeña, desde los cinco meses. Yo no podía llevarla nunca por la mañana, ni estar con ella a la hora de comer, aunque sí llegaba pronto por la tarde.
Cuando veo personas que, pudiendo disfrutar de los hijos, no lo hacen, me apena. Nadie nace enseñado. Por ejemplo, en la cocina he tenido que aprender, y mucho. Y los que te dicen "yo no soy capaz de hacer comida saludable para mi hij@", yo entiendo "mejor dejo a mi hij@ en el comedor, que en casa rascándome la barriga se está de muerte, y aunque ahora el comedor es un gasto extra, me la repampinfla (o como se diga)". Son los mismos que apuntan a sus hijos de 3 años a miles de actividades extraescolares: inglés, música, natación, baile... así los tenemos bien colocaditos durante toda la semana. No importa si al niñ@ no le gusta, va llorando, o está cansado... lo que importa es que se pueda estar dejando la silueta de un buen cuerpo serrano en el sofá y, si hace bueno, callejear un buen rato.
Si hubiera querido esto para mi hija, sinceramente, no habría tenido hijos. Una cosa es cuando no se tiene más remedio, que bastante dura es la situación actual. Pero, ¿teniendo la oportunidad? Supongo que tengo la suerte de que mi hija no me molesta, que poner límites es duro, pero los resultados son geniales, que nunca he creído tener una hija florero (me río ahora de los padres que con meses se hacían los "modernos" diciendo que su hij@ mandaba en casa, la gracia que les hacía, y la poca que les hace ahora, totalmente dominados por pequeños tiranos...).
Yo tengo muy claro que mi hija me recordará de mayor por todos los ratos que pasábamos juntas, los cuentos que leíamos, los puzzles, los juegos, las cosquillas, los paseos... No por los miles de actividades extraescolares, la ropa de marca o por exponerla como si fuera un mono de feria...

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