dilluns, 19 de desembre de 2011

MI inseminación (36): ¿Agujas? No, gracias... ¡Pero yo soy muy fuerte!

Y nos encontramos, días más tarde, otra vez en la consulta del médico, para que evalúe cómo han ido las tres pruebas. Dos las llevas tú y sabes que han ido la mar de bien. La otra, la analítica, la tiene el médico, pero tienes la intuición que todo ha salido bien. Y sí, no te equivocas, todo correcto. Y observas al médico que va mirando todos los resultados y dice:
- Esto está muy bien.
Y ya sabes que la inseminación es inminente.
Te explica cómo funcionará todo. Te da una carpeta con todo tipo de explicaciones y detalles, y te explica cómo irá todo. De hecho, tú ya te has mirado y remirado mil veces la página web de la clínica y las informaciones que hay en la sala de espera. Sabes que la técnica para la inseminación con semen de donante es sencilla, indolora, sin anestesia; el día de la inseminación, el semen se procesa y se deposita en el útero. Tan sencillo como esto.
El médico mismo te llena la ficha del banco de semen con todos tus rasgos físicos y grupo sanguíneo. El objetivo es que el donante se ajuste a los caracteres propios de la madre, para que la criatura se asemeje lo más posible. Me ha sorprendido mucho que hay gente, un poco ignorante desde mi punto de vista, que me ha dicho:
- ¡Qué lástima! ¿No podías escoger tú los rasgos físicos del donante, y así poder tener una criatura con rasgos exóticos?
Son aquel tipo de comentarios que te dejan sin palabras, como si esto se tratara de un juego o de “crear” criaturas. En fin...
El médico también te detalla el tratamiento. Cuando te viene la regla tienes que llamar, el primer día, para poder dar aviso al banco de semen con tiempo, y te da unas recetas y una caja que contiene un set. Son inyecciones. Y tú no eres muy amiga de las agujas. Pero no pasa nada. El set también contiene un cd explicativo, y si el resto de mujeres puede pincharse, tú también. Aparte, te da un complejo multivitamínico que tienes que empezar a tomar cuando te acabes el ácido fólico (yo, previsora, fui un día al centro de atención primaria y mi doctora de cabecera me recetó ácido fólico cuando le expliqué que quería ser madre; en mi primera visita a la clínica, el médico me dijo que había hecho muy hecho, puesto que es muy importante para evitar malformaciones y abortos espontáneos). Se despide de ti con un apretón de manos. El médico está contento, y tú también.
Sales de la clínica más contenta que unas castañuelas. Pero el tema de las agujas...

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